ENVÍOS SIN CARGO A PALERMO, VILLA CRESPO, COLEGIALES, BELGRANO, RECOLETA Y ALMAGRO. ENVÍO GRATIS AL RESTO DE CABA A PARTIR DE $5.500

EL HOMBRE SENTADO EN EL PASILLO. EL MAL DE LA MUERTE de Marguerite Duras

$1.690,00
Entregas para el CP:

Medios de envío

  • ALMENDRA LIBROS ||| Somos una librería virtual ubicada en Palermo (a media cuadra de la estación Scalabrini Ortiz del subte D). ||| No es un local a la calle, pero ofrecemos un punto de retiro GRATUITO en Av. Santa Fe y Scalabrini Ortiz (Palermo) de lunes a viernes en horario a convenir. También tenemos la opción de envío GRATUITO en algunas zonas de Capital: PALERMO, BELGRANO, VILLA CRESPO, ALMAGRO y RECOLETA. En este caso, recibirán sus libros dentro de las 48 h de realizada la compra. |||| Para las ZONAS DE CAPITAL FEDERAL QUE NO CUENTAN CON ENVÍO GRATUITO, seleccionar la opción MENSAJERÍA CAPITAL FEDERAL, que tiene un costo fijo de $350 o enviar una mensajería de su confianza. |||| Para GRAN BUENOS AIRES y el INTERIOR , nos manejamos a través de CORREO ARGENTINO y pueden calcular los costos de envío con su código postal en el proceso de compra.
    Gratis
Compartir

Con la mirada indiscreta de la cineasta que también es, a la vez distante y comprometida en la acción, Marguerite Duras se las ingenia para sosprender a ese hombre sentado en el pasillo oscuro y a esa mujer acostada al sol en sus desgarrados encuentros amorosos, que se desarrollan en un apoteósico escenario romántico. De esta incursión de voyeuse, de «mirona» descarada, en la actividad sexual de una pareja a la que ve, cree ver o imagina, obtendremos nosotros, los lectores, una pequeña pero no menos soberbia obra maestra del género.En la línea de El hombre sentado en el pasillo (La sonrisa vertical 34), la gran escritora francesa Marguerite Duras contempla en El mal de la muerte a un hombre aquejado de un mal terrible, devastador, que lo mata en vida : el de la impotencia de amar.Este hombre, en un intento deseperado de supervivencia, alquila por unas noches a una joven en cuyo cuerpo él espera aún encontrar, al menos por primera y última vez, esa vida que se le va, que se le ha ido ya…o que jamás tuvo. Pero, entre los gemidos del sexo, en el revuelo de las sábanas, semejante al de las olas del oscuro mar que les rodea, ella no percibe en él otra cosa que los estertores de una muerte irremediable.