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EL ARTE DE PERDER de Mirta Rosenberg

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La poesía de Rosenberg guarda siempre un orden de reserva, que atrae, a su vez, la demora de quien mira, lee, escucha, como en reverbero de esa misma atención que la poeta pone en juego; espejo que no termina de atrapar el reflejo cuando ya está proyectándolo bajo otra luz, el poema conserva su impulso oracular, su apetencia de entrar en el tiempo creando atajos que desarticulan la sucesión de la cronología y así, por ejemplo, el pasado, visto nuevamente, enraiza la semilla del futuro, y se vuelve “como el ahora,/ pasado y sin terminar”.

Sonia Scarabelli

Como el guante perdido, los poemas de El arte de perder son, a su modo, felices: la pérdida, en su doble sentido de perderse y de perder, extravío y desposesión, releva de obligaciones para con aquello que uno tenía o que lo tenía a uno: no hay pobreza en esa desnudez sino la huella de una liberación; no hay tampoco la búsqueda de una pureza del ser, sino el placer puro del desasimiento.

Daniel Samoilovich